fredag 26 februari 2016

Salmo 91











Meditación sobre el Salmo 91 
Basada en clases de David Brandt Berg

Salmo 91:1  El que habita al abrigo del Altísimo morará bajo la sombra del Omnipotente.
¿Qué significa habitar al abrigo del Altísimo? Es estar bien arrimado al Señor, en íntima comunión con Él. 
La expresión «bajo la sombra del Omnipotente» simboliza el amparo divino. Cuando tenemos una relación estrecha con Dios, 
nos beneficiamos de Su protección, estamos bajo Su sombra.
Esa es una promesa, pero viene con una condición: Debemos permanecer cerca de Él. 
Para eso es preciso que leamos Su Palabra y procuremos aplicarla, 
que lo tengamos siempre presente en nuestros pensamientos y que nos guiemos por los principios espirituales que Él ha establecido.

Versículo 2  Diré yo al Señor: «Esperanza mía y castillo mío; mi Dios, en quien confiaré».
En tiempos bíblicos los castillos o fortalezas ofrecían la mejor protección durante épocas de conflicto o guerra. 
Sin embargo, Dios nos ofrece un resguardo aún más seguro.

Versículo 3  Él te librará del lazo del cazador, de la peste destructora.
En este caso, lazo significa trampa. El Diablo es el cazador.

Versículo 4a  Con Sus plumas te cubrirá y debajo de Sus alas estarás seguro.
Es la analogía de la gallina que acoge a sus polluelos bajo sus alas para defenderlos.

Versículo 4b  Escudo y adarga es Su verdad.
La adarga era un escudo de cuero con forma ovalada o de corazón.
¿Cuál es la verdad divina? En cierta ocasión, dirigiéndose a Su Padre, Jesús dijo: «Tu palabra es verdad» (Juan 17:17). 
Otro pasaje nos insta a llevar «el escudo de la fe, con que [podamos] apagar todos los dardos de fuego del maligno» (Efesios 6:16). 
La fe en las promesas divinas es nuestra mejor salvaguarda.

Versículos 5 y 6  No temerás el terror nocturno, ni saeta que vuele de día, ni pestilencia que ande en oscuridad, ni mortandad que en medio del día destruya.
No tenemos nada que temer, ni física ni espiritualmente, pues contamos con la siguiente promesa:

Versículos 7 y 8  Caerán a tu lado mil y diez mil a tu diestra; mas a ti no llegará. Ciertamente con tus ojos mirarás 
y verás la recompensa de los impíos.
Aunque estemos rodeados de peligros, Dios puede hacer que no suframos daño alguno.

Versículo 9  Porque has puesto al Señor, que es mi esperanza, al Altísimo por tu habitación...
Si el Señor es tu habitación, ¿dónde vives? En cierto modo, en el Cielo, porque el Señor reside allí, y has hecho tu morada con Él.

Versículo 10  No te sobrevendrá mal, ni plaga tocará tu morada.
Se podría objetar que quienes imploran el amparo divino también sufren desgracias; se lastiman, se enferman gravemente 
y pasan muchísimos apuros. ¿Cómo puede entonces ser cierta la afirmación de que «no te sobrevendrá mal»?
Hay que ver qué se entiende por mal. Cuando el Señor permite que a Sus hijos les pase algo que podría considerarse perjudicial suele ser con el objeto de impartirles alguna enseñanza o llevarlos a adquirir mayor entereza. 
Cuando nuestro amoroso y sabio Padre celestial dispone algo así, lo hace por nuestro bien. 
Luego «da fruto apacible de justicia a los que en [ello] han sido ejercitados» (Hebreos 12:11). 
Si se cumple el objetivo y el desenlace es positivo, ¿cómo puede ser malo? Es más, Dios promete que todas las cosas redundan en provecho de los que lo aman (Romanos 8:28).

Versículos 11 a 13  Pues a Sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden en todos tus caminos. 
En las manos te llevarán, para que tu pie no tropiece en piedra. Sobre el león y el áspid pisarás; hollarás al cachorro del león y al dragón.
Gracias a Dios por Sus ángeles, que velan constantemente por nosotros; entre ellos, tu ángel de la guarda, cuya tarea es custodiarte a ti.

Versículo 14  (Habla Dios:) Por cuanto en Mí ha puesto su amor, Yo también lo libraré; le pondré en alto, por cuanto ha conocido Mi nombre.
Una vez más, Sus promesas están sujetas a condiciones: Dios protege a quienes lo conocen y lo aman. 
El amor que albergamos por Dios, la confianza que tenemos en Él y nuestra fe en Su capacidad para librarnos activan Su poder y lo hacen obrar en favor nuestro.

Versículos 15 y 16  Me invocará, y Yo le responderé; con él estaré Yo en la angustia; lo libraré y le glorificaré. 
Lo saciaré de larga vida y le mostraré Mi salvación.
En la medida en que cumplamos esas condiciones, el Señor 1) nos responderá, 2) estará con nosotros en la angustia, 3) 
nos librará, 4) nos glorificará y 5) nos mostrará Su salvación.


 photo jenny.gif

4 kommentarer :

Ingrid Zetterberg sa...

Precioso como siempre este estudio de la palabra que has hecho mi querida amiga Jenny. Me encanta el salmo 91, es uno de mis predilectos. Gracias también por compartir tus bellas gráficas....me llevo la del pajarito...es muy tierna. Te dejo mi abrazo sincero. Ingrid Zetterberg

Jesucristo el que ama mi alma Jenny sa...

Gracias amada Ingrid por venir y dejar tu lindo mensaje, si el salmo 91 es hermoso. Amiga puedes llevarte lo que desees, te mando un gran abrazo y Dios te bendiga en todo.

Como brisa fresca sa...

Querida Jenny, hermosa como siempre tu entrada, gráficas que dicen tanto y llenas de palabra del cielo. Muchas gracias por bendecirme, un besazo y que Dios siga dándote tanto para entregar. Que estés bien mi amada.

Jesucristo el que ama mi alma Jenny sa...

Gracias a ti por venir amada amiga, doy gracias a Dios por tu vida y por que a través de ti me ha bendecido mucho...te dejo un gran abrazo y Dios te siga dando de todo lo bueno que es él.