tisdag 30 december 2014

Vengan a Mi



















Otro Año que se va, gracias mi Rey , Salvador y Señor Jesús por estar siempre conmigo, por saber y tener la certeza de que eres fiel y me amas. Por ser bueno y contestar cada una de mis oraciones. Gracias por mi esposo e hijos, por mi madre y hermanos.Por las amigas que tengo cerca.  Maravilloso Amado Salvador, gracias por vivir en mi corazón. Todo lo que necesito eres tú Señor, solo tú mi Señor, por que solo tu sacias mi alma.

Amigos Feliz Año nuevo, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, quien por el gozo puesto delante de El soportó la cruz, menospreciando la vergüenza, y se ha sentado a la diestra del trono de Dios. Hebreos 12 : 2

En el último día, el más solemne de la fiesta, Jesús se puso de pie y exclamó; Si alguno tiene sed, que venga a mi y beba! Juan 7: 37

La paciencia hizo su obra perfecta en el Señor Jesús y hasta el último día de la fiesta imploró con los judíos y aun en este ultimo día del año Él ruega con nosotros y espera sernos misericordioso. Admirable, sin duda , es la paciencia del Salvador al soportarnos año tras año, a pesar de nuestras provocaciones, rebeliones, y resistencia al Espíritu Santo. 
Es asombroso que todavía estemos en la tierra de misericordia. La piedad se expresa muy abiertamente, pues Jesús clamó, lo que implica, no solo el tono elevado de su voz, sino también la dulzura de los tonos empleados. Él nos ruega que nos reconciliemos. "Dios los exhorta a ustedes por medio de nosotros" (2 Corintios 5:20) Que palabras más sinceras y patéticas! Que profundo debe ser el amor que hace que el Señor llore por los pecadores como una madre que arrulla a sus hijos en el regazo. 
Con seguridad , al llamado de tal clamor nuestros corazones dispuestos irán.  Se ha echo una muy abundante provisión, se provee todo lo que el hombre necesita para saciar la sed de su alma. Los pecadores deben ir a Jesús, no a las obras, los mandamientos o las doctrinas , sino al redentor personal : " Él mismo, en su cuerpo, llevó al madero nuestros pecados" ( 1 pedro 2 : 24) . 
El Salvador que sangra, muere y resucita es la única estrella de esperanza del pecador. Que se nos otorgue la gracia de acercarnos a beber ahora, antes de que se ponga el sol sobre este ultimo día del año. No se insinúa ninguna preparación o espera. Beber representa una recepción para la que no es necesaria ninguna preparación. 
Querido lector , escucha la voz amorosa de tu redentor que clama a cada uno de nosotros : "Si alguno tiene sed, que venga a mí y beba! "

Fuente : Charles H. Spurgeon

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