torsdag 13 februari 2014

Amor, Amor y más AMOR















Mañana se celebra el dia del amor y la amistad en muchos paises, creo que es una buena ocasión para contarle al mundo del mayor Amor que existe y que  es para todos y que  es el Amor de Dios hacia el mundo y toda persona que lo quiera recibir. Que mayor prueba DE AMOR  fue enviar a su amado hijo para que muriera por nosotros y asi poder alcanzar la vida eterna con  Él. Su amor es eterno y la persona que lo experimenta núnca mas quiere estar lejos de ÉL.   DIOS ES AMOR .Amigo, Jesucristo te ama como nadie nunca te amara y te espera con sus brazos abiertos. Desde que acepte a mi Señor mi vida cambio, no ha sido facil, pero lo mas bello es que en los problemas, luchas y tantas cosas que pasan en la vida no estamos solos, Jesucrsito va con aquellos que lo ha echo Señor , Rey de su vida. Aqui te comparto algunas reflexiones que me encantaron que hablan del amor, con mucho amor para ti.


Llamado el más dulce de los misterios de la vida, el amor puede ser etéreo o terrenal, volcánico y apa-sionado o tierno y silencioso. De valor incalculable y a la vez gratuito, constituye paradójicamente una experiencia universal y al mismo tiempo sumamente individual. Ese sentimiento indescifrable, mágico, sublime que llamamos amor se asemeja a una piedra preciosa cuyas múltiples caras o facetas revelan su belleza. Cada una de esas caras es singular y a la vez parte integral del todo.
El amor se ve retratado en la indescriptible adoración mutua que irradia del rostro de una madre y su hijo; en el rostro de unos padres que estrechan entre sus brazos a un hijo pródigo que retorna al hogar; en la expresión de unos enamorados que se pierden el uno en las miradas y en los sueños del otro; en la cara de quienes atienden voluntariamente a los afligidos, los desvalidos y los indigentes; en el rostro de extraños y amigos, de cualquiera que se tome la molestia de ser amable y considerado; en el semblante del creyente moribundo que alza la mirada hacia el Cielo en busca de vida nueva y gozo inefable.
Es precisamente en las muchas caras del amor donde descubrimos la imagen de Dios, el cual es ni más ni menos que amor. Cada vez que presenciamos una manifestación de amor, alcanzamos a ver un poco más del Creador. Claro que en estas pocas páginas no pretendemos tratar a fondo un tema de semejante envergadura. Nuestra intención es solo apuntar hacia la fuente del amor, Dios mismo, que da a todos gratuitamente, sin parcialidad y sin fin.

Actos de amor

Rara vez puede expresarse el amor sin una manifestación tangible, sin que se traduzca en algún acto. 
La necesidad de amor verdadero es netamente espiritual, 
pero debe materializarse.
A las personas no les basta con que les hablen del amor verdadero; tienen que verlo. 
Más enseñan buenas acciones que buenos sermones. Hay que predicarles con el ejemplo. 
Como rezan algunos refranes: «Obras son amores, que no buenas razones» y: «Bien predica fray Ejemplo, sin alborotar el templo».
Es propio de la naturaleza humana confundir en ocasiones lo que decimos; mas cuando lo llevamos a la práctica, no hay confusión posible.
D.B.B.

Muestras de afecto

Quién habría pensado hace apenas una generación que una muestra natural de afecto, como un abrazo, un beso en la mejilla, una palmada en la espalda, ponerle a alguien una mano en el hombro
 o tomarlo de la mano, llegaría a ser una transgresión 
de las normas sociales? En ciertas regiones del planeta, particularmente en Occidente, donde los clamores de acoso y abuso sexual alcanzaron decibeles alarmantes hace unos años, 
las sencillas e inocentes demostraciones de afecto han pasado a ser tabú. Esto es francamente lamentable.
Paradójicamente, médicos, sicólogos y sociólogos han demostrado luego de minuciosas investigaciones que el afecto es beneficioso para la salud y el bienestar general. 
La persona que se sabe amada tiende a ser más feliz y sentirse más segura.
«Cuatro abrazos al día ayudan a sobrevivir a las depresiones —dice la Dra. Virginia Satir, cientista social—; 
aunque una docena es mucho mejor. Las papilas de la piel son conductos propicios para transmitir mensajes de amor. El contacto físico es vital».
«En los cuatro minutos en que unos amigos o extraños se saludan, el efecto del contacto físico es dinámico —afirma el Dr. Leonard Zunin en From Contact (Ballantine Books, Nueva York, 1972)—.
 Cada vez que damos una palmadita en el hombro o el brazo a alguien, le transmitimos un mensaje psíquico mediante el cual expresamos que nos cae bien, que coincidimos 
con lo que dice o que se ha desempeñado satisfactoriamente. En resumidas cuentas, que no hay nada de qué preocuparse. 
Cuando rechazamos el contacto físico de alguien, el mensaje implícito en el gesto es tan elocuente como si lo expresáramos de palabra.
»Un roce, un toque, un abrazo nos acerca a otro ser humano —física y emocionalmente—. De modo que relájese, transmita más calidez, haga contacto con los demás,
 no se eche atrás. El efecto beneficioso del contacto físico depende de que se brinde con generosidad. 
Tome la iniciativa, y rara vez será rechazado», concluye Zunin.
En realidad no hace falta ser médico ni sociólogo para darse cuenta de los beneficios del afecto físico. 
Una estilista nos cuenta un secreto de belleza: «Algunas de mis clientes vienen a mi local más que nada en busca de un poco de cariño.
A veces cuando llego a trabajar en la mañana, me encuentro con varias señoras mayores que tienen aspecto de haber acabado de salir de un salón de belleza y sin embargo hacen fila en la puerta de mi establecimiento. 
Algunas vienen dos veces por semana para un lavado y marcado que en realidad no necesitan. Me doy cuenta de que vienen más por deseos de un poco de contacto físico y humano que por un peinado». 
La estilista las escucha y les manifiesta afecto masajeándoles el cuero cabelludo mientras les aplica el champú. 
Los frecuentes apretones en los hombros y el cuello les indican que alguien se interesa por ellas. Al partir, se las ve radiantes y rejuvenecidas. El amor ha dejado su marca de belleza.
S.S.

Amémonos más los unos a los otros. Hagamos con los demás como queremos que hagan con nosotros. 
Dejemos que el amor del Señor resplandezca más a través de nosotros manifestando mayor benevolencia, comprensión, comunicación, generosidad, apoyo, compasión y cariño,
y realizando actos que evidencien amor y sensibilidad hacia nuestros semejantes.
Dediquémosles tiempo, prestémosles oído y abrámosles nuestro corazón y nuestra vida. Seamos prestos para perdonar y olvidar.
 Hagamos lo posible por ser guardianes de nuestros hermanos. No nos neguemos esos gestos sencillos de cariño que comunican tan magníficamente el amor del Señor.
 Esforcémonos de todo corazón por dar buen ejemplo, brindar apoyo y consuelo a los demás y dar muestras del amor incondicional del Señor. 
No saquemos conclusiones precipitadas ni juzguemos injustamente; concedamos un margen de confianza a quienes batallan arduamente. Sobrellevemos los unos las cargas de los otros, 
y cumplamos así la ley de Cristo. 
Demos ejemplo del amor incondicional del Señor.
María David

Cuando llegamos a conocer a Jesús y aceptamos que es nuestro Salvador, hacemos contacto directo y personal con el Creador, con el origen del amor:
Dios mismo. Se abren ante nosotros nuevos mundos de amor. 
Nuestra percepción del amor en sus múltiples facetas se vuelve más profunda y cabal. Sin embargo, entraña mucho más que eso: hace posible que experimentemos el amor sobrenatural de Dios, 
el cual sobrepasa con creces todo amor terrenal.
Para aceptar el amor de Dios manifestado por medio de Jesús, no tienes más que abrir el corazón y pedirle que entre a formar parte de ti. Jesús prometió:
 «He aquí, Yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye Mi voz y abre la puerta, 
entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo» (Apocalipsis 3:20). Él aguarda mansa y humildemente a la puerta de tu corazón. 
No se impone ni trata de abrirla a empujones: simplemente espera a que lo invites a pasar. 
Si aún no lo has hecho, puedes probarlo ahora mismo con una sencilla oración como la siguiente:

Jesús, creo sinceramente que eres el Hijo de Dios y que moriste por mí. Necesito que Tu amor me purifique de mis malas acciones. Te abro el corazón y te pido que entres en mí.
Lléname de Tu amor hasta rebosar. Amén.

Una vez que hayas hecho esa plegaria, tu vida se transformará. Nacerás a un mundo de amor enteramente nuevo con el que probablemente ni habías soñado.
 Jesús es capaz de darte toda una vida de amor. Te brindará todo el amor que 
necesites para vivir la vida a plenitud y salir airoso de toda situación difícil. Pero no puede dártelo todo de una vez.
Él y Su amor están siempre a tu alcance, pero es preciso que de cuando en cuando vuelvas a acudir a Él para obtener dosis mayores. Debes dejar que te llene a diario, a veces incluso hora tras hora o momento a momento.
En la medida en que dediques tiempo a rezar, leer Su Palabra y escuchar Su voz en tu interior, Él te impartirá Su amor.
Con el tiempo ese amor llegará a ser parte de ti. Poco a poco te irás pareciendo más a Él. 
Serás una persona más amorosa; Su amor brotará de ti para derramarse sobre los demás. Conforme progreses y madures en Su amor, Su Espíritu dentro de ti te capacitará para hacer
lo humanamente imposible: amar a Dios con todo tu corazón y a tu prójimo como a ti mismo (Mateo 22:37-39).
S.S.

Embajadores del amor

Dios se propone mostrar al mundo cómo es Él,y para ello debe valerse de nosotros . Jesús dijo: «Como me envió el Padre, así también Yo os envío» (Juan 20:21).
 Jesús vino a amar al mundo y nos llama a nosotros a hacer lo propio en cada faceta 
de nuestra vida, por todos los medios de que podamos echar mano. Nos insta a que manifestemos a los demás el amor de Dios.
 La única forma de que nuestros semejantes descubran el gozo, la paz, el amor, la felicidad y el Cielo que ofrece Dios es por intermedio de nosotros.
 Sea cual sea nuestro lugar de origen, si tenemos a Jesús, somos Sus embajadores 
y representamos al Rey de reyes, que rige los destinos del universo.
¿Cuál fue el último mensaje que dio Jesús a Sus discípulos antes de ser detenido, encarcelado, azotado y muerto? 
«En esto conocerán todos que sois Mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros» (Juan 13:35). 
Habló del amor. Dijo que el amor era preeminente.
¿No habría bastado con que ellos anunciaran el amor de Jesús? ¿No podía haberles dicho el Señor: «En esto conocerán todos que sois Mis discípulos, si predicáis Mi mensaje»? Es evidente que no. No basta con hablar del amor. Mandó a Sus discípulos que manifestaran amor.
Era preciso que lo vivieran. 
Él sabía que no había forma de invalidar un ejemplo de esa naturaleza.
En consecuencia, aquellos primeros cristianos pusieron el mundo patas arriba con el amor de Dios. 
Su modus vivendi convenció a los demás de que su fe estaba basada en algo real. «¡Miren cómo se aman estos cristianos!» 
Hasta sus perseguidores romanos se maravillaban y preguntaban: «¿Quién es este Cristo y cómo es que los hace tan felices? 
Aunque ustedes no tienen nada, ¡lo tienen todo! ¿Cómo puedo hallar yo esa misma felicidad?» Tal fue el efecto que tuvieron 
que al cabo de doscientos años una de cada cinco personas profesaba la fe cristiana.
Que a nosotros también se nos conozca por el amor.
D.B.B.

La vida en el amor del Señor

El amor es como un río. Hay días en que fluye caudalosamente, pues hay mucho. En otros, corre como un hilo, y se lo ve golpeando contra rocas que no alcanzamos a divisar.
 Pero aun cuando el amor merma y pierde su caudal hasta casi secarse sobre el lecho cenagoso, ha de venir más.
Nos viene el recuerdo de cómo amó Jesús, cómo perdonó, como tendió los brazos en señal de acogida. 
Al recurrir a Él como fuente del amor, podemos reabastecer el cauce. La vida cobra una nueva dimensión en Jesucristo. 
Él es la autoridad en materia de amor. Jesús ama cuando resulta difícil hacerlo, cuando Su amor es rechazado, cuando tiene escaso sentido. 
Ama cuando los demás se dan por vencidos. Ama a los desdeñosos, a los fríos, a los indignos.
Cuando el amor da muestras de haberse secado, tendemos los brazos hacia Jesús y reaprendemos lo que es amar.
Anónimo

2 kommentarer :

Ingrid Zetterberg sa...

Amiga querida, Jenny, gracias por compartir estos hermosos mensajes acerca del amor. Es verdad, no solamente un abrazo, no solamente una palmadita en el hombro nos hacen bien. He comprobado a lo largo de mi vida que tan sólo una sonrisa sincera de gente que ni conocemos, nos hace un bien enorme. Nos llena de anhelos de vivir. Dios te bendiga amiga. Recibe un abrazo desde mi corazón. Ingrid

Jesucristo el que ama mi alma Jenny sa...

gracias mi dulce Ingrid, si la verdad que si, a veces la vida es dura a veces pero cuando hay actos con amor,le da otro color...gracias porque siempre vienes y me dejas tus bellos mensajes..TQM.