torsdag 8 december 2011

*** 8 Diciembre ***



Aquella noche singular Dios nos concedió el obsequio más sublime que alguien pudiera ofrecer: Su Hijo, Jesús. Aunque llegó al mundo como una criaturita indefensa, trajo consigo los más excelsos dones de parte de Dios.
Una vez que se hizo grande, los fue desenvolviendo de uno en uno,
enseñándonos a amar a Dios y al prójimo.
Años después, al morir por nosotros, nos dejó el más grandioso de todos los obsequios: la promesa de vida eterna en el Cielo cuando nuestro tránsito por la Tierra haya tocado a su fin.

Fuente : Laurence Housman

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