måndag 27 september 2010

*** Jesucristo El Señor ***





Jesús vino gloriosamente a esta Tierra, cumpliendo todas y cada
una de las profecías del Antiguo Testamento.


Este ha sido el advenimiento más importante en la vida del planeta...
Nació aquí el hombre más extraordinario de todos los tiempos,
nacido de mujer y nacido bajo la ley
(Gal4:4): JESUS, a cuya invocación se dobla toda rodilla,
de los que están en los cielos y en la tierra y debajo de la tierra
(Flp 2:10)

El Mesías esperado por años para redimir al género humano, venía en pañales,
a la cuna más humilde, dentro de la servidumbre humana, a mostrarnos
el Camino para recuperar la bendición perdida por causa de Adán...
el que le arrebataría nuevamente al diablo, todos los reinos del mundo,
del que hablarían todos, el que inspiraría la escritura de miles de libros
y el que provocaría las más grandes polémicas. El Salvador del mundo,
el que se sentaría a la derecha del Padre legaba en el tiempo y
el momento preciso.

Jesús... el del Nombre más dulce sobre la tierra, es el guiador,
el que respondía a la profecía de Miqueas, el que apacentaría al
pueblo de Dios y cuyo Reino no tendrá fin...

Nada irrumpe en la historia universal en forma tan fuerte, como el arribo
de Dios entre nosotros... ¿Por qué el planeta tierra y no otra galaxia?
No lo sabemos... lo que sí sabemos es que usted y yo estamos aquí y
podemos alabar a Dios por ello y recibir la bendición que todo
eso significa.

¿Quién es Jesús?

¿Qué importancia tiene su aparición y su presencia? Habría que leer la Biblia
varias veces para empezar a comprenderlo. Y el que tengamos usted y yo,
beneficio con ello, es sólo parte del amor y la misericordia del que
nos amó primero...

La personalidad de Jesús es tan fuerte, que nadie la resiste.
Por eso, es fundamental conocer a Jesús. Saber de El, es algo capital,
para todo nacido en cualquier país de este planeta, porque por medio de
El nos son revelados los misterios del universo y nuestro destino...

Venir a este mundo y no conocer a Jesús, es el más grande desperdicio de vida...
más le valía al hombre no haber nacido. Nosotros alabamos a Dios,
porque sin saber por qué y sin ser dignos, ni merecedores, nos ha sido
revelado el Hijo de Dios.

¿Quién es Jesús?

Si queremos decirlo en pocas palabras, diremos solamente: Jesús es Dios hecho
carne, que viene a este mundo para que le conozcamos, le amemos y vayamos
a vivir con El por la eternidad.

Tenemos pocos datos de su vida antes de los 30 años... Sabemos que nació
de una jovencita, virgen de Israel, desposada con un carpintero llamado José...
Solo que Jesús, no fue engendrado de sangre, ni de voluntad de carne,
ni de voluntad de José, sino por la voluntad de Dios (Jn 1:13)

Hay datos de que fue circuncidado y presentado en el templo (Lc 2:21-222)
Y Lucas nos habla de su infancia hasta los 12 años, una infancia poco común,
porque no se parece a la de muchos niños de hoy...

Está escrito que Jesús estaba sujeto a sus padres (Lc 2:51) y su crecimiento
era no sólo en estatura, sino en sabiduría y en gracia, delante de Dios
y delante de los hombres (Lc 2:40,52)

Después de su adolescencia, no tenemos más antecedente.
18 años de su vida, en que no se aportan datos, pero por lo que Lucas
dice de su adolescencia, es perfectamente deducible que Jesús,
ni fue estudiante de las profecías de la gran pirámide, ni estuvo en América,
ni en Cachemira, ni le vienen todas las historias que los que hacen
telenovelas, han querido adjudicarle, porque en el Evangelio,
de su adolescencia se nos informan quién era Jesús y cuál podía ser su comportamiento. Desde los 12 años ya estaba en los negocios de su Padre...
y para un ministerio tan especial, debió ocupar los 18 años, para prepararse
en un sólo tema: Las Escrituras (por eso las sabía muy bien).
Prueba de ello, es que cuando adulto, a los 30 años que inicia su vida pública,
es capaz de ayunar 40 días y 40 noches, cosa que no se logra de un día
para otro... requiere disciplina y profundidad en la Palabra Dios.

Tenía un oficio, el que aprendió de José, pero una vez que inicia
su ministerio, deja de hacer muebles de madera, para empezar a hacer
hombres y mujeres aptos para el Reino de Dios.
Su trabajo ahora era predicar el evangelio del reino, enseñarlo
y sanar toda enfermedad y toda dolencia del pueblo (Mt 4:23)
y perdonar pecados. Su misión sería redimir al género humano.
Sólo que El necesitaría una calidad muy especial...
El no podría tener en sí, mancha, ni contaminación, ni pecado...
y esa es la característica esencial, que sobresale entre todas
sus virtudes: Aun cuando estuvo sujeto a tentaciones, nunca cometió pecado,
según Dt 32:4.ninguna iniquidad, dice, y esto es confirmado en todo el
NT y 2Cor 5:21. Sobre la cruz El se hace pecado por nosotros,
pero El, nunca comete pecado...

Pedro le llama Cordero sin mancha y sin contaminación...
Algo muy parecido dice Juan en su primera carta (1Jn 3:5 ).
Esto es lo que hace diferente a Jesús de cualquier otro ser humano...
Y lo más interesante es que Jesús mismo, se confiesa sin pecado (Jn 8:46)
y nunca encontró El, a alguien que le pudiera redargüír de pecado.

Esto hace de El algo verdaderamente singular, ya que el Mesías que vendría,
tendría ésta y otras características más, que se reúnen en El y por lo
cual Jesús es el único que alcanza el título de SEÑOR y DIOS.

Una de las cosas más interesantes, es que Jesús siendo Dios, no se aferra
a esa forma, sino que tomando forma de siervo, se hace semejante a nosotros...
se humilla a una condición humana y se hace obediente hasta la muerte en
una cruz (Flp 2:7-9) Y lo más significativo es que
cuando leemos el Evangelio, se nos revela a un Jesús hombre...
Los que escriben de El, nos hablan de un Jesús que tuvo hambre,
sed, cansancio, angustia, pena, dolor... Jesús sabía llorar, podía
sentir enojo, contra quienes alteraban la santidad del templo,
pero siempre fue ejemplo de humildad, de amor y de servicio.

Una vez le dijo a los suyos: Yo no vine a ser servido, sino a servir,
es decir, que nadie lo vestía, ni le daba el alimento en la boca, ni
lo paseaban en un carrito... y era Jesús, el Dios vivo...
No hay en el mundo otro ejemplo de humildad y sencillez.

Pasó por este mundo, haciendo el bien y enseñando cómo vivir la vida
y cuando cumplió su tiempo, en la cruz, se convirtió en el Mediador
del nuevo pacto... El remitió -dice Hebreos- las transgresiones que había
bajo el primer pacto, para que los llamados recibamos la promesa de
la herencia eterna... (Heb 9:22)

Con su sangre nos compró a una vida eterna y se convirtió en el único
y más perfecto Mediador entre Dios y nosotros.
No hay ningún otro mediador ni mediadora.
Dios está en los cielos y para llegar a El, el único Mediador es Jesús...
porque El es el Unico que descendió del cielo y subió al cielo...
y está sentado a la diestra y nadie más (Jn 3:13)
y cuando Juan el Bautista habla de ello, afirma algo que no tiene oposición:
El que de arriba viene, es sobre todos...

Los cristianos lo proclamamos Señor, Dueño, Amo, Rey, Jehová Dios
hecho carne... porque por la Escritura estamos plenamente convencidos
que Jesús es Dios...





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