torsdag 5 augusti 2010

*** Dios Mira tu Corazón ***





“Pero el Señor le dijo a Samuel: No te dejes impresionar por su apariencia
ni por su estatura, pues yo lo he rechazado. La gente se fija en
las apariencias, pero yo me fijo en el corazón” (1 Samuel 16.7)

¿No es reconfortante saber que Dios no nos juzga de la misma manera como
lo hacen a menudo otras personas?
¿O siquiera de la manera implacable como a veces nos juzgamos a nosotros
mismos? A Dios le interesa lo que hay en nuestros corazones.
Eso significa que Él se interesa en nuestros pensamientos, pasiones,
actitudes y si confiamos en Él y Sus caminos.
Él no le da valor a nuestra apariencia exterior, estatus social,
posición económica o ninguna otra medida externa que el mundo
considera tan importante.

La selección que Dios hizo de David -conocido como un hombre de acuerdo
al corazón de Dios- demuestra el valor que Dios da a las características
internas antes que a las externas.
La posición de David dentro de su familia era tan baja que ni siquiera
lo llamaron para reunirse con Samuel.
Era meramente el hijo más joven, allá lejos en el campamento,
atendiendo las ovejas. Sin embargo, David fue el escogido por Dios
para ser rey de Israel, para realizar grandes obras y para ser parte
de la línea familiar que produciría al Salvador que Dios iba a proveer
para Israel.
Obviamente, Dios no vio a David de la misma forma que, inclusive su
propia familia, lo veía.
¿Qué ve Dios en tu corazón? Haz un inventario de tu corazón ahora mismo.
Primero, ora para que Dios te revele y luego quite cualquier cosa de tu
corazón que no pertenezca allí: resentimientos, ira, pensamientos negativos. Segundo, ora por grandes cosas, sabiendo que si Dios puede usar a un
joven pastor, puede usar grandemente a cualquier persona.
Pon tu corazón a la disposición del poder de Dios y verás las cosas
maravillosas que Él hará a través de ti.

(Extraído de “El poder de una mujer que ora”)

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