
Así como Yo aprendí obediencia al Padre
por medio de las cosas que padecí, tú también aprenderás a caminar
más cerca de Mí gracias al frágil estado en que te he puesto.
Te conozco, te amo y velo por ti, tal como Mi Padre veló por Mí.
Yo también padecí aflicción.
Experimenté dolor.
Lloré. Sufrí las debilidades inherentes al ser humano por causa de ti.
Las conozco y te comprendo, pues Yo experimenté y sentí lo que tú sientes.
Me hice carne para poder entenderlas.
No temas tu debilidad, pues he oído tus oraciones,
he visto tus lágrimas y Yo te respondo.
Estoy aquí mismo, a tu lado, para consolarte con el mismo consuelo
que me participó Mi Padre.
Recuerda que fui hombre de dolores y experimentado en quebrantos.
Gracias a ello obtuve la bendición de gozar de mayor entereza de espíritu.
Sufrí muchas aflicciones, pero gracias a ellas aprendí a depender más de Mi Padre. Aprendí que Su poder —y únicamente Su poder
por medio de las cosas que padecí, tú también aprenderás a caminar
más cerca de Mí gracias al frágil estado en que te he puesto.
Te conozco, te amo y velo por ti, tal como Mi Padre veló por Mí.
Yo también padecí aflicción.
Experimenté dolor.
Lloré. Sufrí las debilidades inherentes al ser humano por causa de ti.
Las conozco y te comprendo, pues Yo experimenté y sentí lo que tú sientes.
Me hice carne para poder entenderlas.
No temas tu debilidad, pues he oído tus oraciones,
he visto tus lágrimas y Yo te respondo.
Estoy aquí mismo, a tu lado, para consolarte con el mismo consuelo
que me participó Mi Padre.
Recuerda que fui hombre de dolores y experimentado en quebrantos.
Gracias a ello obtuve la bendición de gozar de mayor entereza de espíritu.
Sufrí muchas aflicciones, pero gracias a ellas aprendí a depender más de Mi Padre. Aprendí que Su poder —y únicamente Su poder
-bastaba para sostenerme.
Cada aflicción, cada dificultad que afronté tenía un propósito.
Lo más importante de todo es que gracias a ello aprendí a mirar hacia arriba,
a mantener la vista fija en el Cielo.
Fue justamente en Mi debilidad y en Mis padecimientos que aprendí a
valerme del gran poder de Mi Padre.
Tuve que clamar a Él, apoyarme en Él con todo Mi peso, y apoyándome
hallé fuerzas.
Así crecí y aprendí, y vi que justamente en Mi debilidad yacía
la mayor de todas las fortalezas.
Yo estoy contigo en todo momento, solo no estas.
Cada aflicción, cada dificultad que afronté tenía un propósito.
Lo más importante de todo es que gracias a ello aprendí a mirar hacia arriba,
a mantener la vista fija en el Cielo.
Fue justamente en Mi debilidad y en Mis padecimientos que aprendí a
valerme del gran poder de Mi Padre.
Tuve que clamar a Él, apoyarme en Él con todo Mi peso, y apoyándome
hallé fuerzas.
Así crecí y aprendí, y vi que justamente en Mi debilidad yacía
la mayor de todas las fortalezas.
Yo estoy contigo en todo momento, solo no estas.
Cree solamente.
Y aconteció que estando en una ciudad, he aquí un hombre lleno de lepra,
el cual viendo á Jesús, postrándose sobre el rostro, le rogó, diciendo:
Señor, si quieres, puedes limpiarme.
Luk 5:13 Entonces, extendiendo la mano, le tocó diciendo:
Quiero: sé limpio. Y luego la lepra se fué de él.
Lucas 5:12
Y Jesús les dijo: Por vuestra incredulidad; porque de cierto os digo,
que si tuviereis fe como un grano de mostaza, diréis á este monte:
Pásate de aquí allá: y se pasará: y nada os será imposible.
Mateo 17:20
Entonces Jesús mirándolos, dice: Para los hombres es imposible;
mas para Dios, no; porque todas las cosas son posibles para Dios.
Marcos 10:27
Porque ninguna cosa es imposible para Dios.
Lucas 1:37
Y él les dijo: Lo que es imposible para con los hombres,
posible es para Dios.
Lucas 18:27









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