torsdag 28 januari 2010

*** Libres en Cristo ***






Todo ser humano ha cometido alguna falta de la cual se arrepiente.
Puede que te sientas muy mal por algo que has hecho.
Lo lamentas y te resulta difícil superar el remordimiento por los
errores cometidos.
Desearías poder desandar lo andado y cambiarlo todo, volver a actuar
sin cometer los mismos errores.
Cuando repasas esas escenas o malas acciones en que incurriste,
te abates y te condenas.
El remordimiento y el pesar te abruman.
Pero Yo no te condeno.
No me fijo en el pasado ni en los errores
cometidos ni los guardo contra ti.
No te contemplo con mirada de condenación.
Si has pedido perdón y éste se te ha concedido,
debes dejar atrás el remordimiento y el pesar.
De otro modo, Satanás no deja de valerse de eso
para impedir el flujo de Mi amor.
No debes permitir que el espíritu de desazón, remordimiento
o condenación te abrumen y te hundan.
Esas cosas son del Diablo. Simplemente debes pedir perdón
y dejarte perdonar.
A partir de ahí no hay por qué angustiarse.
No significa que hayas hecho algo que no te haya pesado,
sino que ya no das lugar al remordimiento.
Ya no recuerdo tus pecados ni los guardo contra ti.
Los borro de Mi memoria porque te amo.
He escuchado tus oraciones y te perdono todos tus pecados.
Acepta mi clemencia y líbrate de la autocensura.
Acepta el poder redentor de Mi sangre,
que te limpia de todo pecado.


Yo, Yo soy el que borro tus transgresiones por amor a Mí mismo,
Y no recordaré tus pecados.
Isaias 43:25

Vengan ahora, y razonemos," Dice el SEÑOR, "Aunque sus pecados
sean como la grana, Como la nieve serán emblanquecidos.
Aunque sean rojos como el carmesí, Como blanca lana quedarán.
Isaias 1:18

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