onsdag 15 oktober 2008

La Amistad





EL AMIGO / AMIGA
(desde el punto de vista de Proverbios)

La palabra común que significa "amigo" (réa significa igual­mente "prójimo"; tiene en gran medida la connotación de "compañero", "camarada", "socio", entre otras cosas.
En el extremo más lejano, significa meramente "el otro";
en el más cercano signi­fica una persona con quien se tiene un íntimo compañerismo. El contexto decide el punto. En un momento el réa`
de uno es su adversario en juicio PROV18:17).
En otro, es el que "ama en todo tiempo" PROV.17:17).
El uso del término en Levítico 19:18 ("amarás a tu réa` como a ti mismo")
sugiere que el propósito de Dios es que PODAMOS INVERTIR el proceso de despersonalización que refleja el uso del término.
(Aun la palabra más fuerte, “ohéb­" “uno que ama", puede ser
degradada de su elevada posición, PROV.(18-27:6),
hasta denotar los aduladores de PROV.14:20). Por otro lado,
Proverbios expresa enfáticamente que es mejor tener unos cuantos amigos íntimos que una hueste de conoci­dos, y los coloca en una clase aparte.
(La relación de nuestro Señor con el "discípulo amado" avala este punto.) Considera­remos, primero, el buen prójimo y luego, el buen amigo.

a. El buen prójimo


Las cualidades del prójimo que Proverbios subraya equivalen nada

menos que al amor, aunque la palabra misma no sea prominente.
Ha de ser conocido como hombre de paz: no sólo renuente a comenzar
una pelea (3:29) o a extenderla (25:8,9), sino bondadoso
(ver la creciente secuencia en (24:17,19; 25:21,22),
y generoso en sus juicios.
Comprenderá que a menu­do el silencio es más sabio que la crítica (11:12);
que una persona que ha caído debe evocar ayuda más bien que despre­cio
(14:21); y que el disgusto con que uno ve a otro puede deberse más a
su propio corazón malo que al de él (21:10).
Con todo esto, su bondad no debe exagerarse hasta el sentimen­talismo:
debe ser capaz de mantenerse a distancia de algunos (22:24,25),
y de decir "no" a una transacción imprudente o deshonesta (6:1-5)
tan decididamente como de decir "sí" a un pedido justo (3:27,28).
La norma que sostiene (12:26) será tan beneficiosa para su prójimo
como las buenas cosas que le dispense.
b. El buen amigo o amiga


1. La constancia es su primera característica.
En Proverbios son muchos los amigos del buen tiempo Prov.(14:20; 19:4,6,7),
pero "amigo hay más unido que un hermano" Prov.(18:24),
y "en todo tiempo ama el amigo" Prov.(17:17).
En caso de pensar solamente en la amistad que espera recibir,
se le insta a dar esa clase de lealtad Prov.(27:10),
especialmente al antiguo amigo de la familia que puede ser
abandonado fácilmente en la búsqueda de nuevas compañías,
pero cuya lealtad soportaría cual­quier prueba.
2. Candor. "Fieles son las heridas del que ama" Prov.(27:6);
porque "el hombre que adula a su prójimo, red tiende delante de sus pasos"
Prov.(29:5). David eludió su deber para con su hijo Adonías
("nunca le había entristecido en todos sus días con decirle:
¿Por qué haces así? ", 1 R. 1:6), y ello le costó la vida a ese hijo.
Pero las gracias que merezca un amigo por este servicio probablemente
sean postergadas: debe estar preparado para esperar hasta
"después" Prov.(28:23).
3. Consejo. Dos dichos del capítulo 27 dan los dos aspectos de esto:
la alegría que es resultado de la amistad (27:9.; como cuando Jonatán
fortaleció la mano de David en el Señor, (1 S. 23:16),
y el saludable choque de perso­nalidades o conceptos (27:17).
Una verdadera amistad debe tener ambos elementos, el de
afirmación y el de fortificación.
4. Tacto: respeto por los sentimientos del otro; negativa a especular
con su afecto.
Los ejemplos de Proverbios son errores demasiado familiares:
retrasar nuestra bienvenida (o forzar a alguien a hacerse amigo nuestro),
25:17; expresar nuestros senti­mientos en momento inoportuno,
cuando esto es inconveniente (27:14) o hasta cruel (25:20);
y no saber cuándo una broma ha ido demasiado lejos (26:18,19).

LA VULNERABILIDAD DE LA AMISTAD

Sucede que el término más fuerte para un amigo, 'allúp, compa­ñero
del seno, se presenta generalmente en el Antiguo Testa­mento en
situaciones de traición (como en 2:17) o aparta­miento (16:28; 17:9),
como para recordarnos que la amistad más íntima necesita ser cuidada.
Las tensiones que surgen del descuido (como en lb (4))
son las menos: el verdadero peligro está en la malicia: el deleite
del chismoso en separar a los amigos (16:28), o el del que tiene
una ventaja, en perseguirla (17:9).
Se desprende de esto que las cualidades de pacificador que se
requieren en un buen prójimo de ninguna manera son reemplazadas
por los lazos del afecto.
La integridad de una amistad depende de los recursos espirituales,
tanto como la de un individuo.
Por todo esto a cuidar esos amigos y amigas que tenemos y que
pensamos nos deben soportar todo lo que le hagamos.


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